| Nuevo Mundo es una magnífica descripción del antiguo mundo, en el corazón mismo del campo siciliano, áspero y rugoso. Un universo hecho de piedras y de montañas, de ritos ancestrales y de creencias místicas. Nuevo Mundo de Emanuele Crialese, con Charlotte Gainsbourg y Vincenzo Amato León de plata en el festival de Venecia 2006. En este ambiente pobre y hostil, estos jóvenes, hombres y mujeres, tienen sed de vivir y no pueden resistirse a la llamada del “nuevo mundo” que les necesita para trabajar sus inmensas tierras. Para reconstruir esta odisea real de millones de inmigrantes hacia América, el director italiano se inspiró en las cartas de sus compatriotas enviadas a sus familias. Ha realizado una película muy personal, que se centra ante todo en el aspecto humano de esta aventura. Para ilustrar la fe cándida y sin límites de los inmigrantes, algunas imágenes fantásticas atraviesan a menudo la película: un inmenso mar de leche en el cual millares de inmigrantes se bañan, zanahorias gigantes, árboles mágicos donde crecen monedas a centenares... Una manera de introducir el tema del sueño, sin el cual ninguna gran aventura es posible. Sin embargo, Nuevo Mundo recrea también las condiciones concretas de la llegada de los inmigrantes a Ellis Island, primera etapa obligada para cualquier aspirante al sueño americano. En cuarentena, sometidos a exámenes médicos colectivos y también a pruebas de inteligencia muy codificadas, los recién llegados descubren la desconfianza de los americanos hacia ellos. En aquella época, las teorías eugenistas estaban de moda y se creía realmente que las taras físicas y mentales eran hereditarias. Y los americanos no querían poblar sus tierras con retrasados mentales… Con grandes medios de producción a la americana, el director italiano Crialese ha conseguido mezclar imágenes de muchedumbres espectaculares y escenas más intimistas, con una estética de la fotografía siempre muy cuidada. Una mezcla de géneros que tiene el defecto de nunca ser convincente del todo y que deja al espectador un poco frío. El papel de Charlotte Gainsbourg, hermosa inglesa refinada, perdida en medio de estos paletos, es poco creíble y le falta textura para tener sentido. Sin embargo, el director logra su objetivo de encariñarnos con estos inmigrantes, entre tantos otros, a quienes queremos desear “¡Buena suerte!” Irène Najovits |
Acabo de descubrir cómo funcionaba lo del podcast y está genial porque se m...
¡¡¡Enhorabuena por la iniciativa!!!